jueves, 12 de noviembre de 2020

Reto 39... Mis 3 personas de Noviembre

Lo conocí a finales de febrero del 2.007, no recuerdo exactamente el día que me entrevistó, pero a partir de la semana siguiente transcurrieron 12 años escuchando el cuento del loro.

Aunque trabajamos mucho tiempo juntos y de la mano, lo conocí poco. A diferencia de sus hermanos, era lo suficientemente reservado con su vida personal que no les podría contar lo que disfrutaba hacer al salir del trabajo. De lo que estoy segura, es que le encantan los negocios y era aficionado al regateo, cosa con la que aprendí a lidiar aunque nunca estuve de acuerdo.

Tengo mucho que agradecerle, me dio muchas oportunidades de crecimiento profesional ligadas al crecimiento personal; puedo decir que tuve el trabajo soñado, aunque no así el sueldo disfrutaba lo que hacía. Le agradezco que me permitió disfrutar de un horario flexible cuando me convertí en mamá, eso fue un regalo valioso e impagable. Con él pude viajar, conocer personas valiosas, lugares y costumbres que movieron mis neuronas y crearon muchas conexiones. El viaje a Cuba, el paseo en tren de Guadalajara y la visita a la tequilera, paseos inolvidables.

Le agradezco que conocí una manera de llevar una empresa, una manera de ser líder y una manera de lidiar y afrontar la gerencia, su manera particular de hacer las cosas. Su manera de “meter corriente” por planificaciones estratégicas con resultados que muchas veces resultaban desengranados del objetivo final. Su diplomacia camaleónica, es una de sus principales virtudes.

La última semana trabajando juntos, sentada en su escritorio me dijo casi textualmente y con su tono característico y eventualmente irónico “Quintana, todo lo puedes hacer con sentido común. No necesitas tener experiencia ni ser ingeniero, necesitas sentido común”. Ese fue el mejor consejo de vida que pudo darme, sin esa frase, hoy no estaría deseándole un feliz cumpleaños.

El Sr. Emilio, me hizo muchas preguntas que me ayudaron a cuestionarme, me dio muchas respuestas debatibles pero de todas y de lo que estoy segura es que hoy le puedo decir con bases que no importa si eres la cabeza del ratón o la cola del león, lo importante es que seas feliz haciendo lo que decidas. No todos podemos ser chivos, estoy convencida.

Noviembre, viene con una ñapa. Hoy también cumple años quien fuera una de mis mejores amigas del Liceo. Es de esas amistades que pasan los años y te preguntas ¿qué teníamos en común? sin encontrar la respuesta. Maithe era coquetísima, recuerdo que el pantalón de su uniforme lo mandaba hacer a la medida, mientras el mío era de los árabes, se pintaba los labios de marrón y amaba secarse el cabello, yo con suerte me peinaba. Era bonchona y echadora de broma, creo que sigue igual. Su amistad fue muy valiosa, le tenía mucho cariño y gracias a la tecnología hemos retomado un poco el contacto y como sigue igual de extrovertida me pidió incluirla en mi reto y pues, aquí estoy, dejando registro y deseándole Feliz Cumpleaños.

A Sofía, por ahora mi única sobrina, también le deseo hoy Feliz Cumpleaños.

lunes, 12 de octubre de 2020

Reto 39... Persona Especial de Octubre

Me emociona mucho retomar las publicaciones en el blog, tal vez Kat se anime y me acompañe de vez en cuando con una que otra entrada, por ahora, soy yo la encargada de desempolvar Absurdades con mi Reto 39.  

¿Están listos para conocer a 12 personas importantes en mi vida? Aquí vamos con la primera. 

Supongo que después de pensarlo muchas veces y tras unas pocas visitas familiares en las que le hacía saber lo rebelde de mi pollina, me sugirió hacerme un catiónico, me explicó a detalle que no me iba a quemar los tres pelos que tenía y que el secado me iba a durar más, ese fue el gancho. Yo, después de analizarlo e imaginarme sin los ganchitos diciéndole adiós al frizz, acepté y desde ese día se convirtió en mi peluquera y poco después en mi amiga. Para ese entonces, era mi tía, o mejor dicho, la hermana de mi papá. 

La debí conocer desde que nací, pero fue de adulta cuando realmente nos conocimos. Me encantaba ir a su casa y conversar con ella, me entretenía muchísimo hablar de cosas de niñas, podíamos pasar horas hablando de mechas, de uñas, de cortes y de cualquier cosa de esas en las que somos muy afines.

Gracias a ella, empecé a pintarme sin pena las uñas de tonos oscuros, me hice mechas de muchos colores y de diferentes grosores, es la única que entiende mis incoherencias a la perfección “córtame el pelo corto pero largo” o “que sea oscuro pero no tanto” sin olvidar cuando por imitar las mechas de Sandra Bullock en la Propuesta casi la pongo a ver la película. Ella, hizo mi sueño de muchos años realidad, cortarme el pelo cortico. 

Me escuchó muchas veces y me aconsejó otras, hace un arroz con leche divino y es la reina de la torta de piña, su receta de la torta de zanahoria no tiene desperdicio y la 4321 es un clásico impelable. Me sentía especial con ella, ella es especial para mi.

Este año ha vivido días muy tristes y difíciles, le cambió la vida, pero ella es una mujer fuerte y estoy convencida que poco a poco estará bien, me hubiese gustado estar cerca para acompañarla en un momento tan duro y también estar con ella hoy, pero no importa, ella se da a querer y le sobra gente que la amapuche y que de cerquita le deseen un Feliz Cumpleaños. 

Tengo la esperanza de volverla a ver, su frase favorita es “el tiempo de Dios es perfecto” y ese día le pediré que me haga algo en el pelo y me lo enjuague con agua helada, que le corte las punticas a Macarena y después nos sentaremos en el hall de su casa a comer torta con café con leche (hecho por Yari). Ese día, cuando me toque irme, tampoco me despediré.

Marianela Quintana, ella es mi persona especial de Octubre.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Fanática de la vida

Así se define a sí misma y es que así es. Para mi, es la personificación del poema Ítaca. Una mujer que disfruta de cada una de las etapas de la vida y afronta los cambios con determinación. Sabe lo que quiere, trabaja por ello y, aunque a veces le cueste más o le tome más tiempo, logra sus objetivos disfrutando el proceso y con honestidad.

Además, es auténtica y segura, da un paso y no ve hacia atrás. Empeñada en cubrirse con una armadura que la haga ver mas fuerte, no entiende que su fortaleza es otra y su sensibilidad se sale por las juntas. Es buena amiga, gran mamá, espontánea, súper divertida y contagia su alegría por doquier. Así es y así la ven mis ojos.

Todavía recuerdo con gracia mi afán de individualidad de cuando éramos pequeñas y hoy se disuelve porque me llena de orgullo que me comparen con ella. Y es que tengo la gran suerte de compartir genes, pero lo que me hace feliz es tenerla como compañera de vida. Vida que comenzó de forma simultánea y que, compartiendo sueños, espero que nos mantenga siempre unidas.

martes, 30 de julio de 2013

Entusiasmo como arroz

Cuando pasamos mucho tiempo sin publicar, encontrar el tema para una nueva entrada me cuesta. Es como que poco a poco se apagara la llamita de la creatividad, esta vez, no fue la excepción. Cuando recibí la entrada de Kat no tenía la más remota idea de qué escribir.

Dándole a la cabeza encontré un tema gracias al cual siempre logro una entrada nueva, alcanzo un nuevo reto, ese clic que me ha dado la oportunidad de seguir, a pesar que mi alrededor este lleno de stops que bailan al ritmo del reloj.

El estusiasmo es el chispazo y el motor de la vida.

Imaginemos que tenemos todos los ingredientes para preparar un rico arroz con pollo o digamos un arroz con pollo, sin el rico para que no suene tan complicado. Los pedimos y caen todos en nuestra cocina como por arte de magia. Cuando nos disponemos a cocinar, nos damos cuenta que estamos pesados, que nuestras manos se mueven con lentitud, que en nuestra cabeza canta un pajarito que dice: otra vez te quedará mazacotudo, le faltará sal, se te quemará, no sabes cocinar, a nadie le gustará, te caerá mal, quedará pálido, y así continúa sin que ningún gato se digne a asustarlo. A medida que el pajarito sigue y sigue, los ingredientes se van dañando, van desapareciendo y tal como habían llegado, se van, ya no los tienes aunque puedas tocarlos. El chasquido de los dedos que los hace desaparecer se llama “falta de entusiasmo” una ventolera que apaga la mejor y más brillante de las llamas.

Querer hacer las cosas y tener ánimo para hacerlas, es el mejor aliado que podemos tener al momento de lograr cualquier reto por muy pesado y difícil que parezca. Cuando comenzamos, pareciera que todo se facilita, que se abren nuevas posibilidades a pesar que no siempre logremos a la primera lo que nos proponemos, seguir intentándolo y comenzar de nuevo es siempre la clave.

La ley del secreto es muy bonita pero poco práctica, expresa que imagines lo que deseas con fuerza y positivamente, que se lo cuentes al Universo y lo esperes sin ansiedad ni apego. Pues eso tan simple a mí no me funciona, porque hasta ahora, sigo esperando los ingredientes y el sartén nuevo del cielo. La imaginación sin esfuerzo y sin disposición es un desperdicio de energía, mejor sueñe para descansar y dormir sabroso, no para conseguir una realidad tangible que sólo logras si vas al mercado y a cambio de dinero te dan el pollo, además de eso te propones y lees unas cuantas recetas y le preguntas a par de viejitas la técnica para que el arroz quede sueltecito.

Aunque este escrito parece de Maite Sepúlveda, la idea es que materialicen todas las ideas que tengan en su cabeza, que no se queden sólo en ideas de cuentos, que se propongan una estrategia para alcanzarlas y empiecen por algo, así la primera vez se les queme, la segunda les quede crudo y la tercera mazacotudo, tal vez en la cuarta, la quinta o la décima quede bien, el truco, es no darse por vencido. Como diría mi jefe “métele corriente” a lo que sueñas y actívate en empezarlo, porque solo en la canción, del cielo caen limones.

Yo seguiré intentando el arroz con pollo, el siguiente paso: comprar un sartén nuevo.